jueves, 11 de abril de 2013

El optimismo del Arquitecto técnico ... en busca del optimismo perdido.


La verdad es que no he hecho ningún estudio sobre el optimismo de los profesionales de la construcción en España, ni tengo los recursos ni los medios para ello, pero no hace falta ser muy listo para hacerse una idea.

¿Es de tontos o de ilusos ser optimista en estos tiempos?  Como decía la canción: “no me llames iluso por tener una ilusión”. Ser optimista es de esperanzados, es de gente que cree que de todo se aprende, de gente que cree que nuestro sistema productivo necesitaba un redimensionado, es de personas que ven oportunidades dentro de la crisis.


  
Optimismo

Mi padre, que es Arquitecto técnico desde hace más de 25 años, últimamente llegaba siempre de mal humor a casa, con un pesimismo pegadizo y diciendo cosas como: ¿Sabes qué empresa ha quebrado hoy? ¿A que no sabes qué empresa va a hacer suspensión de pagos? Hasta que un día me cansé. Me cansé no sólo de oír el pesimismo de mi padre, sino de oír nada más que noticias negativas en los informativos y en la calle y decidí ser optimista en todo lo que hago y tratar de contagiar optimismo a los que me rodean.

¡Sí, estamos mal! El primer paso es admitirlo, ¿pero acaso el hundirnos va a solucionar algo? Hay que intentar tirar adelante una y otra vez y luchar sin miedo al fracaso, y si no nos abren puertas, construirnos nuestras propias puertas.  Albert Einstein dijo una vez: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porqué la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”.

En Estados Unidos, al contrario que en España dónde los que fracasan son considerados unos fracasados, hay muchas empresas que buscan incorporar empleados que hayan fracasado alguna vez en su carrera profesional porqué esto es señal de que lo han intentado y que han aprendido una lección. Quizás en España tendríamos que aprender más de la primera potencia económica mundial.

Des de luego, la lección que he aprendido yo de la crisis es que con optimismo, con ganas, con trabajo, con ilusión, con colaboración entre profesionales y con humildad  se puede salir de esta. Sobretodo humildad, pues no podemos seguir viviendo como lo hacíamos antes del estallido de la burbuja, y hemos de ver cada trabajo, por pequeño que sea, como una oportunidad. Una oportunidad para desarrollar tu imaginación, para aumentar tus conocimientos, para aumentar tu red de contactos, etc.



Aparejador Optimista

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